La satisfacción de tener implantes de busto

Lo que unos años atrás era un privilegio exclusivo de actrices famosas o mujeres multimillonarias, hoy es una realidad económicamente accesible para mujeres de muy variados estratos socioeconómicos, y que cada año afecta a un número no preciso de mujeres en todo el mundo. La aceptación social de los implantes de busto también ha cambiado, y hoy no le mueve una pestaña a nadie. Una de las cirugías más solicitadas, el aumento de senos mediante implantes de busto, da una esperanza a millones de mujeres que desean sentirse más jóvenes, más atractivas, más mujeres. Sin embargo, no por ello deja de haber controversia sobre el tema. ¿Son seguros los implantes de busto? ¿Es doloroso el proceso? ¿Se puede realizar una vida normal después?

En parte, el temor que el tema suscita en muchas personas se originó por la prohibición de la venta de implantes de busto que Estados Unidos realizó treinta años después de su aparición en el mercado. Por más de diez años se realizaron las investigaciones respectivas y al demostrarse que no había información concluyente que indicara ningún peligro para la salud, la comercialización de implantes de busto se reanudó. Hoy en día hay básicamente dos tipos de implantes, de silicona y de solución salina. En el primer tipo, de silicona, hay dos variedades: de gel de silicona y de gel cohesivo.

Los implantes de gel de silicona, son una funda de silicona rellena con gel de silicona. Son muy suaves. Los implantes de gel cohesivo, por tener mayor consistencia, son ligeramente más firmes y algunas mujeres los sienten poco naturales, sin embargo en caso de una rotura de los implantes de busto, el gel de silicona se puede escapar de la bolsa que lo contiene, mientras que el gel cohesivo mantendrá su forma, sin derrames. También está el tema de las incisiones, que es diferente en cada caso, y puede ser determinante en la elección. En ambos casos, existen diversos tamaños y formas para que la paciente elija el que mejor se adapte a las características de su cuerpo.

Entre los riesgos, uno de los más importantes es la posibilidad de una ruptura del implante de busto, eventualidad que afecta a gran número de mujeres. Si bien antes la silicona podía recorrer los tejidos, los implantes de busto actuales evitan esa posibilidad, aunque en todos los casos un implante roto debe ser reemplazado, operación que generalmente se realiza sin costo para la paciente, excepto el que involucra el nuevo implante. En el caso de que la prótesis se mantenga intacta, de todas maneras deberá reemplazarse en un tiempo que oscila entre los ocho y doce años, dependiendo del tipo de implante y de la actividad física a la que haya estado expuesto, condición que podría acelerar su envejecimiento o deterioro. Para evitar cualquier complicación con los implantes de busto, es recomendable una cita anual con su cirujano, de modo que pueda supervisar el implante y detectar si hubiera algún cambio.

Si se interesa por dar de lactar, el implante de busto no interferirá con esta función, pero sí es importante evitar una posible mastitis (inflamación de la glándula mamaria) pues podría convertirse en un foco de infección, por lo que la visita al cirujano plástico durante el embarazo es altamente recomendable. Sobre la lactancia en sí, no debe revestir ninguna complicación. No se ha demostrado que la silicona altere en forma alguna la composición de la leche.

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