La era de los implantes: nalgas, senos y más, de todo a su medida.

Hace sólo tres décadas, hablar de implantes de nalgas o glúteos era hablar de mujeres que probablemente trabajaban con su cuerpo (actrices, cantantes, modelos, vedettes) y no era algo frecuente. Hoy en día, en cambio, el tema es amplio si se habla de implantes: nalgas, senos, pantorrillas, narices, mentón, grasita por aquí o por allá…¡todo es posible si deseas mejorar tu apariencia física!

Estos son procedimientos bastante habituales y si bien la demanda varía entre los países y según la cultura, la de operaciones para obtener implantes de nalgas ocupa uno de los primeros lugares, y a ellas se someten amas de casa, estudiantes, profesionales de todo tipo y edad y… hasta varones. ¡Sí! Y bien hombres, pero que no por serlo dejan de desear mejorar su perfil con un trasero ¡que no pase desapercibido!

Resulta más que evidente que la sensualidad de un buen “derriere” (trasero, pompis, nalgas, cola, posaderas) es actualmente algo más que deseable y mientras más lo valora la sociedad (machista, por añadidura) más se esfuerzan las personas por obtenerlo. Un trasero armonioso aporta mucho a un mejor contorno, más aún en el caso femenino, y el implante de nalgas permite mejorar su proporción, posición, tamaño, forma y consistencia. ¿Qué más se puede pedir?
Ésta es una operación de cirugía plástica estética que se realiza de forma ambulatoria, es decir, el o la paciente se opera y ese mismo día puede irse a casa, siempre que guarde el reposo del caso. Puede realizarse con anestesia general o local con sedación, dependiendo de las características particulares de cada procedimiento y cada paciente. En sí, los implantes, nalgas de prótesis, se colocan en una especie de bolsillo creado entre los dos músculos glúteos que tenemos en cada nalga, y eso los protege en caso de golpes o caídas. Si bien existe la prohibición permanente de recibir inyecciones intramusculares en esa zona, el resto de la vida cotidiana se puede realizar con normalidad.

¿Qué le espera luego de la cirugía? Los riesgos de toda operación de implantes, nalgas o busto, son bajos, pero como en todo proceso médico quirúrgico, existen y deben ser informados al paciente para su debido consentimiento, una vez que considere que son menores, en forma consistente, a los beneficios que obtendrá tras la intervención.

Tras la operación, que aproximadamente durará de 4 a 6 horas, y luego del período de recuperación y observación debido, podrá volver a su hogar, donde deberá guardar reposo en cama por 48 horas, siempre en posición boca abajo. El dolor será reducido con analgésicos y a partir de entonces deberá dormir boca abajo por las siguientes cuatro semanas, de manera que la zona que recibió los implantes, las nalgas y los músculos glúteos, no reciban peso ni presión. Tampoco podrá sentarse por lo menos en una semana.

Si en algún momento requiere descansar boca arriba, deberá hacerlo con un cojín especial colocado en la zona operada. No podrá bañarse o mojar el área que deberá, por otro lado, permanecer escrupulosamente limpia, pues el riesgo de una infección tras el implante de nalgas existe siempre. Su alimentación deberá ser blanda y rica en fibra para evitar a toda costa estreñirse. El tabaco está prohibido por tres meses, en cuanto perjudica los procesos de cicatrización. Durante el postoperatorio habrá alguna inflamación que irá disminuyendo lentamente.

No podrá tomar ningún medicamente, por insignificante que le parezca, sin la estricta supervisión de su cirujano. Los resultados se podrán ver a partir del sexto mes, y para una imagen definitiva, al año de la intervención en la que recibió los implantes de nalgas.

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